El Caso de los Caballeros Rivales

A finales de los ’90,  una conocida me pide que le lea el Tarot.  Tenía su pareja y un negocio que comenzaba, y quería saber un poco de lo que aguardaba en su destino.

Comenzamos la lectura con una pregunta del negocio,  pero el Tarot decidió hablarle de su situación sentimental,  porque las dos cartas que ella escogió para contestar su pregunta financiera,  tenían entre sí una relación amorosa,  no de negocios.

Una carta la significaba a ella, la otra a su compañero. La carta de ella representaba descontento y desilusión en relación con la carta de él. No había un sentimiento amoroso.

El compañero, representado por el Caballero de Bastos al revés,  me indicaba que el vínculo entre ella y él no fluía. Ella lo visualizaba como una pareja a la que no le unía un lazo sentimental,  sino económico.  Y este aspecto no estaba funcionando:  con razón o sin razón,  la parte económica primaba en lo que ella esperaba de él.  Y ella no estaba satisfecha.

El Caballero de Bastos, es decir su pareja,  estaba ajeno a este descontento.  Su atención apuntaba hacia ella.  A él le interesaba la relación.

Llegado a este punto, continuamos la tirada, y ella escoge para poner a la izquierda  de la carta que la simboliza a ella,  a otro caballero:  el Caballero de Copas,  derecho.

De pronto, el trío se hizo evidente:  ella en el centro y un caballero a cada lado.  Le pregunté si había otra persona en el panorama.  Se sorprendió y me dijo que sí.  Nadie lo sabía.

Así interpreté la situación:  el Caballero de Copas (las copas simbolizan el amor, entre otras cosas) avanzaba por la izquierda. Intuí que posiblemente el Caballero de Copas venía de su pasado y que era alguien que ella conocía hacía tiempo.  Ella me dijo que era sí.  Le pregunté si ya habían hablado de esto y cada uno conocía los sentimientos del otro.  Y también me dijo que sí.

Por la derecha,  el Caballero de Bastos tenía ya la batalla perdida (los bastos representan los proyectos,  en este caso sería su proyecto de vida con su compañero).  La carta del Caballero de Bastos estaba al revés y esto lo colocaba en desventaja contra su rival,  porque la dama en el centro ya lo tenía descartado.  Eliminado.

Le dije que yo sentía que,  para ella,  es como si su pareja ya fuera un estorbo en el camino de su nuevo amor.  Aceptó que era así.

La lectura terminó poco después.  En realidad el factor de negocios no era el tema más inmediato del que debía recibir información.  Las cartas se manifiestan así: aunque el consultante pregunte sobre un tema en específico, si es vital que sepan sobre otro tema, es de éste último del cual darán información.  En este caso; quizás lo más importante es que ella debía enfrentarse con la realidad de que ya era el momento de tomar una decisión y ser clara con estos dos personajes.

El Tarot no me dio indicios de que ella estaría dispuesta a tratar de reconectarse con su pareja.  Después supe que pocas semanas tras de la lectura ella rompió con su pareja y eventualmente,  comenzó una relación formal con su nuevo amor.